El Argumento Para un Canadá Apalache

Bandera canadiense frente a montañas. Via SnappyGoat

Cuando pensamos en Appalachia, Canadá no es el primer lugar que nos viene a la mente. En efecto, las dos áreas podrían suponer polos opuestos para muchos americanos, viendo Appalachia claramente como una región sureña y Canadá, por definición geográfica, como norteña.

Sin embargo, esta división no se sostiene en realidad.

Al mirar un mapa de Norteamérica del este, vemos que las Montañas Apalaches no cesan en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. Comienzan en las laderas del sur de Birmingham, Alabama, y se extienden hacia al norte alrededor de unos 2500km  (1,500 millas), deslizándose a través de la línea Mason-Dixon hasta Pennsylvania y Nueva York, después hasta las coloridas montañas de Nueva Inglaterra, antes de dispersarse en las provincias canadienses de Quebec, Nuevo Brunswick y Nueva Escocia, encontrando su frío final en la isla de Newfoundland.

No se nos enseña a mirar Appalachia de esta forma —desde Birmingham a Nueva Brunswick— por un sinfín de razones. Después de todo, Appalachia no es sólo una región geográfica, sino que posee marcadas características culturales y socioeconómicas que la distinguen de otras áreas de la cadena de Montañas Apalaches. Aun así, si somos capaces de dejar a un lado nuestras preconcepciones sobre lo que es y lo que no es Appalachia, puede que nos sorprendamos ante una concepción más inclusiva de la región que el Canadá Apalache nos puede revelar.

(Izquierda) Mapa de las Provincias Atlánticas de Canadá, donde se encuentra una gran parte del Canadá Apalache. (Derecha) Un mapa topográfico de Nuevo Brunswick, la única provincia canadiense localizada en su totalidad en las Montañas Apalaches. Via Wikimedia Commons.

En su mayor extensión, el Canadá Apalache abarca una gran parte del litoral este de Canadá, incluyendo toda la provincia de Nuevo Brunswick y porciones más pequeñas de Nueva Escocia, Quebec y Newfoundland, que está separada del resto del Golfo de San Lorenzo. Al igual que sus primos americanos, las Great Smoky y la Cordillera Azul, en su mayoría las Montañas Apalaches Canadienses están subdivididas en cordilleras más chicas, como Notre Dame y las Montañas Chic-Choc en Nuevo Brunswick y Quebec, y Long Range y las Montañas Annieopsquotch en Newfoundland. 

Aunque no son sinónimos, gran parte del Canadá Apalache coincide con las Provincias Marítimas, una región costera del este de Canadá que —como Appalachia— tiene una economía dependiente en la exportación de recursos naturales y ha sido estereotipada como pobre y culturalmente atrasada.

Aparte de la geografía, esta historia social y económica semejante quizá sea la razón más convincente para incluir al Canadá Apalache —especialmente la montañosa y muy boscosa provincia de Nuevo Brunswick— en debates sobre Appalachia. Al igual que en el caso de las «montañas sureñas», la mayoría de la población del Canadá Apalache es descendiente de colonos de las Islas Británicas de los siglos XVIII y XIX, y en algunos casos de migrantes de Europa del este, central y del sur, que se sintieron atraídos por la economía basada en los recursos naturales.

Como en Appalachia central y del sur, la dependencia del Canadá Apalache en la silvicultura y la minería ha producido además una historia local diferente, marcada por la desigualdad y el conflicto obrero. El Canadá Apalache, a pesar de contener las provincias más pobres de Canadá, es un territorio que también acoge a algunas de las personas más ricas del país. En particular, la familia Irving, establecida en Nuevo Brunswick, la octava más rica de Canadá en 2018, hizo su fortuna explotando los recursos naturales del Canadá Apalache, a través de una despiadada integración vertical. En los años 1970, esta familia fue, según consta, el mayor latifundista en Nuevo Brunswick, Nueva Escocia y Maine, recordando la similar dominación económica de los magnates del carbón y del acero de la América Apalache durante gran parte de los siglos XX y XXI.

Bosque en el Parque Nacional de la Bahía de Fundy, Nuevo Brunswick. Como ocurre con los fundamentales yacimientos de carbón, la economía del Canadá Apalache depende de la extracción de recursos naturales, siendo la madera, la minería y la pesca históricamente importantes. Via Wikimedia Commons.

Al tiempo que alberga muchas semejanzas, la singular historia del Canadá Apalache al mismo tiempo la ha diferenciado de áreas más al sur. Lo que quizás resulte más notable para un observador americano sea que el área es mucho más diversa lingüísticamente. Inicialmente colonizada por los franceses, una tercera parte de la población de Nuevo Brunswick es francófona, y es la única provincia bilingüe en todo Canadá. Se trata de un evidente contraste con los Estados Unidos, donde varios estados apalaches han declarado de forma explícita que el inglés es su lengua oficial, y Virginia Occidental sistemáticamente se clasifica última entre los estados cuya población habla una lengua diferente al inglés en sus hogares.

Menos visible, aunque no menos importante, el Canadá Apalache tiene también una comunidad Indígena superior a la de la América Apalache. Sin duda, el gobierno canadiense ha sometido a los pueblos Indígenas de Canadá a muchas de las mismas políticas genocidas promulgadas por el gobierno de los Estados Unidos contra los Americanos Nativos. Sin embargo, no prosiguió una política de deportación de indios similar a la realizada por EE.UU. en Appalachia, por la que más de 100.000 Cheroquis, Creeks y otros Americanos Nativos fueron eliminados étnicamente de las montañas para dejar paso a los colonos blancos.

Esta otra historia se ve reflejada en el hecho de que los pueblos nativos están compuestos por un porcentaje mucho mayor de la población del Canadá Apalache. Mientras que los Americanos Nativos suelen constituir menos del uno por ciento de la población de cualquier estado Apalache, Carolina del Norte —hogar de las tribus Cheroqui de la Banda Este y Lumbee— tiene el porcentaje más alto, con un dos por ciento. Los pueblos indígenas constituyen más del tres por ciento de la población en varias provincias del Canadá Apalache, con Nueva Escocia registrando una población Indígena del seis por ciento en 2016.

Una población más numerosa ha dado a los pueblos indígenas del Canadá Apalache mayor visibilidad y poder de negociación frente a las autoridades canadienses, en comparación con sus homólogos americanos, a menudo ignorados en conversaciones sobre Appalachia, incluso por las voces más bien intencionadas. En efecto, durante el año pasado, miembros del pueblo indígena Mi’kmaq, nativo de Nueva Escocia y otras partes del Canadá Apalache, han captado la atención internacional a través de su lucha continua por proteger sus antiguos caladeros de la invasión de los colonos.

(Izquierda) Una bailarina en una celebración Mi’kmaq, alrededor de 2010. (Derecha) Mapa del territorio nacional Mi’kmaq en Nueva Escocia, la Isla del Príncipe Eduardo, Nuevo Brunswick y Quebec. Via Wikimedia Commons.

Hoy por hoy, no parece haber una tentativa generalizada entre los canadienses que viven en las Montañas Apalaches de identificarse como parte de Appalachia. Aun así, en los últimos años algunos americanos han tratado de considerar lo que una definición ampliada de la región podría significar. Particularmente, miembros del floreciente movimiento literario “Northern Appalachia” han comenzado a cuestionar si la idea de Appalachia podría ser capaz de dar cabida a nuestros amigos del norte. En sus memorias del 2019, Appalachia North, Matthew Ferrence del Allegheny College sopesa como recurrir a la geología, las ciencias medioambientales y otras formas de comprender Appalachia, puede subvertir las narraciones restrictivas que se nos han dado sobre la región para incluir “Canappalachia”.

Solo el tiempo dirá si un Canadá Apalache se impondrá. Mientras tanto, la expansión provisional de nuestras ideas sobre lo que es Appalachia, puede servirnos de ayuda para una mejor comprensión de la región y sus problemas. En sus semejanzas, “Canappalachia” puede ayudar a los americanos apalaches a comprender mejor cómo los conflictos regionales son parte de problemas globales mayores — un conocimiento que puede fomentar la solidaridad con otras regiones como las Marítimas. En cambio, en sus diferencias, un Canadá Apalache nos muestra las particularidades de los problemas a los que nos enfrentamos y enfatiza aspectos de nosotros mismos que habíamos olvidado.


Nicholas Brumfield es nativo de Parkersburg, Virginia del Oeste, actualmente trabaja en Arlington, Virginia. Para más noticias originales sobre Appalachia y política en Ohio, síguele en Twitter: @NickJBrumfield.

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Traducción al español por Rubén Babío.

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